La Fundación UNIR Bolivia presenta una nueva edición de su infografía trimestral de conflictividad social, correspondiente al período junio-agosto de 2025. Este instrumento busca ofrecer una lectura clara y accesible sobre la evolución de los conflictos en el país, poniendo en perspectiva sus causas, protagonistas y tendencias.
Durante el trimestre se observa un cambio cualitativo en la dinámica de la conflictividad. Tras las intensas movilizaciones políticas que marcaron el primer semestre, el escenario se reconfiguró y las tensiones se trasladaron hacia sectores directamente vinculados a la vida cotidiana. Los paros hospitalarios en siete departamentos reflejaron la precariedad del sistema de salud y la dificultad de municipios y gobernaciones para sostener obligaciones básicas. A ello se sumaron las protestas del magisterio urbano, que expresó su rechazo a medidas gubernamentales y puso sobre la mesa las limitaciones del sistema educativo. La persistente escasez de diésel, por su parte, volvió a impactar no solo en el transporte, sino también en la capacidad de los gobiernos locales para garantizar servicios elementales.
El análisis trimestral permite observar estas dinámicas en una dimensión más amplia. Aunque la radicalidad de las medidas de presión disminuyó respecto a los meses anteriores, el malestar social se mantuvo latente y adoptó formas distintas, menos espectaculares pero igualmente significativas. La conflictividad se manifestó con paros, marchas y bloqueos de menor violencia, pero con efectos directos en la población y en la gestión estatal.
Este cambio de foco en los conflictos muestra que la gobernabilidad no se juega únicamente en la arena política o electoral. La capacidad de atender demandas sociales urgentes, de garantizar servicios básicos y de generar confianza en las instituciones resulta clave para reducir tensiones y evitar que se acumulen de manera más profunda.